Todo lo bueno se acaba, y las vacaciones han llegado a su fin. 15 días de descanso en Lanzarote, que han debido ser buenos porque me parece que hace un siglo que estoy fuera. Paisajes sorprendentes, buen pescadito, mucho viento y muchos “guiris”, un montón de fotos me da miedo intentar organizar y muchos buenos recuerdos que me traigo en las maletas…
Intentaré escribir algunas entradas sobre las vacaciones y colgar las mejores fotos, pero como ya me conozco no prometo nada.
Ahora a coger de nuevo el ritmo. Al llegar al curro me he encontrado un nuevo jefe de proyecto (sin haber tenido casi tiempo de conocer a la anterior), una oficina sin gerente y con algún compañero menos. Vamos, que no puedo dejarles solos…