Ni te cases ni te embarques
Vaya día… Amanece con las calles cubiertas de nieve y hielo, lo que sería precioso si no fuera porque es el cuarto día seguido de nieve. Pasan los minutos y el autobús que me debería llevar al curro se niega a aparecer. Así durante toda una hora mientras la nieve se va infiltrando lentamente hasta que mis pies se confunden con el hielo.
Pero lo peor aún no ha llegado. Al entrar en la oficina me abofetea la noticia de que el fantasma monstruoso de la crisis se devorará a dos compañeros esa misma tarde. Una llamada anuncia a otra compañera el grave accidente de un familiar. La nieve sigue cayendo y los más bromistas exageran con la posibilidad de pasar forzosamente la noche juntos. La guinda la pone el gestor de correo, que me entrega una impresionante bronca de mi jefe, cuyos gritos se pueden imaginar perfectamente a pesar de estar en un francés incomprensible para mi.
Nada me convencerá de que los 13 que caen en martes traen mala suerte, pero es un alivio que el día esté llegando a su fin.
Menos mal que para compensar ha caido del cielo la temporada 13 de Urgencias completa.


